Evangelio LC 1,1-4.4,14-21
Lucas: Muchos han empezado la tarea de hacer un relato de lo que pasó entre nosotros cuando vivía Jesús.
Niño 1: Lucas, pero a mí me han dicho que tú no eras de los discípulos que él llamó.
Niño 2: ¿Cómo puedes tú hablarnos de lo que hacía Jesús, si no lo viste?.
Lucas: Siguiendo las tradiciones que nos transmitieron los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la Palabra de Jesús.
Niño 1: Te refieres a los Apóstoles, porque ellos sí vieron a Jesús.
Lucas: Así es. Pero no me contenté con lo que oía, sino que me puse a comprobarlo todo exactamente desde el principio.
Niño 2: Vamos, que dejas claro que trabajaste a conciencia.
Lucas: Luego decidí escribirlo todo por orden, para que conozcáis lo sólido de las enseñanzas que he recibido.
Niño 1: ¡Vale! Oye Lucas, cuéntanos. ¿Qué ocurrió después de las bodas de Caná?
Lucas: Jesús volvió a Galilea. Ya su fama se había extendido por toda la comarca. Entraba en las sinagogas y todos lo alababan por sus enseñanzas y los signos que hacía.
Niño 2: ¿Y también predicaba Jesús en su pueblo?
Lucas: Sí, en aquellos días también fue a Nazaret, donde había crecido. Y como aquel día era sábado, fue con la gente de su pueblo a rezar a la sinagoga, como siempre lo había hecho cuando vivía allí.
Judío: Jesús, ¿quieres tú leer hoy la escritura de los Profetas?
Jesús: Está bien. Lectura del Profeta Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor”.
Lucas: Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba, y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y Jesús les dijo:
Jesús: Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.