Evangelio Jn 2,1-11
Narrador: En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Niño 1: Madre mía; Cuanta gente. ¡Vaya gasto para los novios!
Narrador: Siii. En aquellos tiempos invitaban a toda la familia, amigos…, y las celebraciones duraban varios días. Mucho gasto.
Narrador: Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice.
María: No tienen vino.
Jesús: Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora.
María: Haced lo que él os diga.
Narrador: Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice.
Jesús: Llenad las tinajas de agua.
Narrador: Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice.
Jesús: Sacad ahora y llevadlo al mayordomo.
Narrador: Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice.
Mayordomo: Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.
Narrador: Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.